Limpieza facial o peeling químico_Espacio Hebe Barcelona

Limpieza Facial o Peeling Químico

Limpieza Facial o Peeling Químico. Qué necesita tu piel

Elegir tratamiento para la cara marea. Sobre todo cuando te miras al espejo y ves la piel apagada, gris o congestionada. La duda de siempre: ¿reservo un tratamiento de limpieza facial profunda o paso directo a un tratamiento de peeling químico? Parecen dos cosas opuestas. No lo son. En cabina vemos esto a diario.

El error de base es elegir a ciegas desde casa. Sin que nadie haya tocado tu piel primero. Porque lo que tú crees que necesitas raras veces coincide con lo que pide el rostro cuando te tumbas en la camilla. Así que, si estás en esta disyuntiva, aquí te contamos qué has de tener en cuenta a la hora de elegir uno de los dos tratamientos y en qué se diferencian cada uno de ellos.


Diferencias entre limpieza facial y peeling químico: cuándo elegir uno u otro

A menudo, en los centros de estética, la limpieza facial y el peeling químico se presentan como dos tratamientos completamente separados. Por un lado, está la limpieza de siempre: desmaquillar, aplicar vapor, extraer los comedones a mano y terminar con una mascarilla. Por otro, el peeling químico: aplicar uno o varios ácidos para renovar las capas más superficiales de la piel y mejorar la textura, las manchas o las pequeñas arrugas.

La diferencia está, principalmente, en el objetivo. Una higiene facial busca oxigenar la piel, descongestionar el poro y equilibrar la grasa acumulada mediante una extracción, si el tejido lo permite. El peeling facial, en cambio, ayuda a desprender las células muertas para alisar la textura, atenuar manchas o suavizar pequeñas arrugas principalmente.

Pero en nuestro centro de medicina estética en Barcelona, cuando la piel necesita una limpieza facial, siempre incluimos un peeling químico suave. Este ayuda a reblandecer las células muertas, eliminar el exceso de queratina y preparar la piel antes de la extracción. Sin embargo, no siempre que hacemos un peeling realizamos una limpieza: si no hay grasa acumulada ni poros taponados, no hay nada que extraer.

La clave no está en elegir cuál es «mejor», sino en saber si tu piel necesita vaciar el poro o renovar sus capas más superficiales.

Cuándo tu piel pide una limpieza facial profunda

La limpieza profunda es la mejor opción cuando el síntoma principal es la asfixia cutánea. O, dicho de otro modo, cuando aparecen poros dilatados, acumulación de puntos negros, exceso de brillo en la zona T o ese aspecto apagado y cansado provocado por el paso de los meses, la contaminación o los excesos de determinadas épocas del año, como el verano o la Navidad.

Es en estos casos cuando la piel necesita volver a respirar. Si las impurezas pueden extraerse sin dañar el tejido, el protocolo es claro: vapor puntual y una extracción cuidadosa. Así, la piel recupera un aspecto más fresco, hidratado y descongestionado, además de esa jugosidad que había ido perdiendo.

Cuándo es mejor inclinarse por un peeling químico

En ocasiones la limpieza facial con extracción manual puede quedarse corta o incluso estar desaconsejada. Como en el caso de pieles con brotes acneicos con infección activa. Aquí apretar o manipular lo único que conseguirá es extender la bacteria y agravar la inflamación. Y lo mejor es utilizar los ácidos adecuados para hacer un trabajo antiséptico y regulador.

Lo mismo sucede con pieles secas o maduras. Si no hay sebo ni poros taponados, la extracción no aporta nada. En estos casos, lo ideal es revisar los diferentes tipos de peeling químico y elegir cuál es mejor para ese momento de la piel. Porque sí, cuando hablamos de peelings faciales hay muchos y cada uno de ellos se elige según el objetivo que se quiera conseguir, el estado de la piel o su sensibilidad. Ya sea para mejorar la textura, la firmeza o las pigmentaciones.

Y no solo eso, antes de decidir qué peeling químico elegir, es importante valorar la salud del estrato córneo y revisar las posibles contraindicaciones del peeling facial.

La fórmula Espacio Hebe: Limpieza con peeling incluido

La verdad es que a nosotras lo que más nos gusta es romper la norma. En nuestro centro, si tras el diagnóstico decidimos que la persona necesita una limpieza facial, siempre incluimos un peeling químico. Porque antes, como hemos dicho más arriba, necesitamos reblandecer las células muertas, limpiar y exfoliar las capas más superficiales de la piel.

Lo que tenemos claro es que nunca haremos una extracción en frío, sin preparar antes la piel. Eso sería agredirla sin sentido. El peeling suave que aplicamos durante la limpieza ablanda la suciedad incrustada, ayuda a eliminar el exceso de queratina y prepara la piel para hacer la extracción, si realmente la necesita. Cero sufrimiento y cero estrés para ella. Y cien por cien de respeto y cuidado.

Además, tanto cuando hacemos una limpieza facial profunda como cuando realizamos un peeling químico, incluimos un último paso: la fototerapia con máscara LED. Nos ayuda a calmar la piel después del tratamiento.

Así que muchas personas llegan con dudas o con la idea de hacerse un tratamiento que quizá no es el que más les conviene. Pero cuando les explicamos que no tienen que renunciar al peeling para salir con la piel limpia, se dejan guiar y salen encantadas.

¿Hay una época ideal para cada tratamiento?

Existe el mito de que los peelings químicos son solo para el invierno. Falso. Tanto la higiene como los peelings de mantenimiento se hacen durante todo el año. En primavera, verano, otoño e invierno. La piel se ensucia igual en julio que en enero.

Ahora bien, es cierto que hay ciertos peelings químicos que se hacen más en invierno. Por ejemplo, en los meses más fríos utilizamos los que pueden descamar la piel para un tratamiento profundo de manchas, acné o marcas y cicatrices. Pero peeling químico y descamación no siempre van de la mano. La diferencia está en el tipo de ácido usado.

En cambio, en verano usamos activos que no fotosensibilizan. Por ejemplo el ácido mandélico, el láctico o el azelaico. Un caso claro es el Target Nanopeel System, un tratamiento despigmentante relativamente nuevo que nos permite trabajar las manchas también durante los meses de más sol. Siempre, por supuesto, con una buena protección solar.

¿Qué vas a notar al levantarte de la camilla?

Ligereza. Es la palabra que más repetís al terminar: «Siento la piel más ligera, como si pesara menos». Nada de salir a la calle con la cara roja como un tomate o llena de marcas.

¿Cuidados después? Mínimos:

  • Al día siguiente: Vida normal. Piel luminosa y cómoda.
  • Durante 48 horas: Nada de sol directo, saunas, sudar en el gimnasio o piscinas con cloro. Aparca los retinoides, el glicólico y la vitamina C pura en casa durante dos días.
  • Si haces un peeling que provoca una descamación intensa (invierno): Protección solar 50 a rajatabla y mucha hidratación mientras la piel se renueva sola.

Si estás en Barcelona y quieres que revisemos tu caso en persona y veamos si tu piel es la candidata ideal para este procedimiento, puedes solicitar una cita de valoración en Espacio Hebe.

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